viernes, agosto 12, 2005

Vas a ver

Vuelvo al 981 de Las Cañas,
al árbol donde jugué solitario
y la señora del tercer piso
me dice que esta vez no puedo subir.

Que me vaya, que ya estoy viejo
que debo seguir adelante
que no debo mirar atrás
entonces abro los ojos enrojecidos.

Subo por la Avenida Francia
y busco de nuevo al poeta
miro los barcos que se alejan
y me robo un pedacito de su historia.

Vuelvo en la oscuridad
a la feria de la calle Victoria
y la música del Roland Bar, su casa
es sólo un recuerdo prestado.

Despierto una mañana
expuesto al brillo de tu ausencia
dejándome caer en una escala sin fin
poco antes de que te hayas ido.