viernes, agosto 12, 2005

Nada más que Hacer

Avanzan mis recuerdos sigilosos
llenando la sala del mismo pensar
que pasa por filas y filas
hasta encontrar una mujer algo sombría.

Con las piernas levemente abiertas
recoge húmeda esas ondas
que la estremecen y aprietan
hasta emitir suaves gemidos.

Pero la música es más fuerte
y sus gemidos no se escuchan
a pesar de las manos que la recorren
con suavidad y con locura.

Y ya no se suelta
pues ha entendido esos silencios
que seguirán buscando
a esa mujer desgarrada.