viernes, agosto 12, 2005

Me va la vida

Pasarán veloces las canciones
desde el niño hasta su padre,
soñando con esas locas melodías
en antiguas tardes de tristeza.

La vieja lámpara de velador
absorberá las notas risueñas,
en tanto los virtuosos
se secarán el sudor de los instrumentos.

Y aún se emocionará la profunda guitarra
que impulsando ese camino doloroso,
tenebroso y largo
me conducirá a ninguna parte.

O más bien al cerro abajo
junto a la lluvia impotente,
confundidos en un abrazo junto a la costanera
con esas olas que devolverán el vacío.

Los ascensores permanecerán tensos
inmóviles y ansiosos,
esperando un nuevo asalto
de ese amor que ha naufragado.

Amor profundo como el sonido de otras tierras
que vendrá a redimir las culpas,
las mismas que volarán
una y otra vez frente a esos cerros invencibles .