martes, agosto 16, 2005

Recuerdos Prestados

Recuerdos Prestados

viernes, agosto 12, 2005

Basta de amarme así

Entre las dos torres que caen
se levanta la verdadera razón de la duda
y se cierran los ojos de la libertad.

Entre las mentiras y el olvido
se deslizan los letreros de Times Square
y se funden las aceras de Wall Street.

Entre los dos océanos que se unen
se despliega tu cuerpo
y se abren sus alas al infinito viaje.

Entre los dos continentes que lloran
se envenenan los inocentes
y huyen los enamorados en un huracán.

Tu Huella

Me sacaron los ojos
me rasgaron el alma
me pisotearon el habla
me arrojaron a un pozo.

Busqué explicaciones
hurgué en mi pasado
encontré los secretos
escondí los dolores.

Me levanté solitario
con la vista vendada
con la lengua cortada
y quizás ya sin alma.

Caminé por los prados
reconocí tu huella
rompí los abrazos
y te perdí una tarde.

Flaca

Yo habitaba ese lugar
donde ahora aúllan los edificios
y el gato adormecido vuela como volantín
y veo por última vez
el perfil de la flaca
brotando de las raíces del árbol
dibujado en el cerro.

Yo dormía a la sombra
de ese cuerpo secreto
que se movía con un ritmo desconocido
y que luchaba por sincronizarse
con mis miedos y desconfianzas
que se vestían de amor
cobijando los anhelos de siempre.

Vas a ver

Vuelvo al 981 de Las Cañas,
al árbol donde jugué solitario
y la señora del tercer piso
me dice que esta vez no puedo subir.

Que me vaya, que ya estoy viejo
que debo seguir adelante
que no debo mirar atrás
entonces abro los ojos enrojecidos.

Subo por la Avenida Francia
y busco de nuevo al poeta
miro los barcos que se alejan
y me robo un pedacito de su historia.

Vuelvo en la oscuridad
a la feria de la calle Victoria
y la música del Roland Bar, su casa
es sólo un recuerdo prestado.

Despierto una mañana
expuesto al brillo de tu ausencia
dejándome caer en una escala sin fin
poco antes de que te hayas ido.

Me va la vida

Pasarán veloces las canciones
desde el niño hasta su padre,
soñando con esas locas melodías
en antiguas tardes de tristeza.

La vieja lámpara de velador
absorberá las notas risueñas,
en tanto los virtuosos
se secarán el sudor de los instrumentos.

Y aún se emocionará la profunda guitarra
que impulsando ese camino doloroso,
tenebroso y largo
me conducirá a ninguna parte.

O más bien al cerro abajo
junto a la lluvia impotente,
confundidos en un abrazo junto a la costanera
con esas olas que devolverán el vacío.

Los ascensores permanecerán tensos
inmóviles y ansiosos,
esperando un nuevo asalto
de ese amor que ha naufragado.

Amor profundo como el sonido de otras tierras
que vendrá a redimir las culpas,
las mismas que volarán
una y otra vez frente a esos cerros invencibles .

Nada más que Hacer

Avanzan mis recuerdos sigilosos
llenando la sala del mismo pensar
que pasa por filas y filas
hasta encontrar una mujer algo sombría.

Con las piernas levemente abiertas
recoge húmeda esas ondas
que la estremecen y aprietan
hasta emitir suaves gemidos.

Pero la música es más fuerte
y sus gemidos no se escuchan
a pesar de las manos que la recorren
con suavidad y con locura.

Y ya no se suelta
pues ha entendido esos silencios
que seguirán buscando
a esa mujer desgarrada.

Recuerdos Prestados

Al principio era sólo la oscuridad
una lejana música
mezclada en canción de cuna
y gritos de mujer.

Gritos de dolor
ocupando un oscuro útero
cubierto por cinco rejas
que impedían la salida.

Un desgarro amplificado
del universo infinito
escapándose
entre esas tensas cuerdas.

Espacios que no retienen el duro sonido
mientras éste huye
y se despliega por un largo túnel también oscuro
ansioso por recibirlo.

Miles de pensamientos
que son uno
observando este nacimiento perpetuo
repetido cada día.